Somos Paula y Thomas, una española y un italiano que vamos a emprender un viaje de 78 días de duración por diferentes países de América. En este blog podréis disfrutar de nuestras recomendaciones por si alguna vez visitáis nuestros destinos. ¡Nos leemos!
¡Muy buenas! Después de la visita al Machu Picchu, donde nuestras fuerzas escaseaban en aquella tremenda subida, decidimos ir a pasar unos días de relax total. ¿Y qué mejor sitio en Perú que Punta Hermosa? Punta Hermosa es uno de los 43 distritos del país sudamericano y limita al oeste con el Océano Pacífico. Sus playas son conocidas en toda América por su belleza y tranquilidad.
La playa de Punta Hermosa, Perú. Foto propia
En nuestro caso, decidimos pasar cinco días alejados de la vida ‘turista’ y alojarnos en en el Luisfer Surf Camp, un hostal pegado a la costa donde por 30 euros por persona/día tienes alojamiento y pensión completa. Además, la dueña nos dejó usar sus tablas de surf para practicar un poco, por lo que nos ahorramos algo de dinero. ¡El surf es muy difícil, os retamos a quedaros de pie en la tabla más de cinco segundos!
Practicar el surf es todo un reto. Foto propia
Punta Hermosa, a dos horas en autobús del centro de Lima, tiene un paseo marítimo repleto de restaurantes, bares y discotecas para pasar un buen rato. Pero, sin duda, venir a este lugar ha supuesto recargar pilas para lo que nos espera… ¡Barbados, allá vamos!
¡Hola de nuevo! Esta vez volvemos antes de tiempo para compartir nuestra experiencia en el Machu Picchu, aunque nos quedan muchos días más por Perú. El Machu Picchu, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es también una de las siete nuevas maravillas del mundo junto con el Taj Mahal (India), Coliseo de Roma (Italia), Petra (Jordania), Chichen Itzá (México), Cristo Redentor (Brasil) y la Gran Muralla China.
Aterrizamos en Lima desde Guayaquil por la noche, y a la mañana siguiente teníamos que volar a Cuzco, por lo que no nos merecía le pena ir a la ciudad a pasar la noche. Dormimos finalmente en un pequeño hotel cerca del aeropuerto. Recién aterrizas en Cuzco, tienes que tener cuidado al recoger la maleta. Y lo decimos porque en ese mismo momento te empezarán a intentar vender un tren con destino Aguas Calientes, el pueblo donde descansa el Machu Picchu. Te lo ofrecen por 170 soles peruanos, algo menos de 50 euros.
Pero hay varias opciones para llegar a Aguas Calientes. Nosotros nos decantamos por coger un autobús hacia Ollantaytambo, un pueblo situado a 90 kilómetros al noroeste de Cuzco. Al llegar allí, te vuelven a ofrecer el traslado en tren, pero tienes la opción de hacerlo andando. Eso sí, prepara tus piernas porque tiene una duración de cuatro horas. Quisimos hacer eso, pero era de noche y no te lo recomiendan porque hay varios precipicios, así que nos decantamos por el mencionado tren, algo más barato.
¿Qué comer?
La gastronomía peruana se basa sobre todo en la industria cárnica, pero hay más opciones si llevas una dieta vegetariana o vegana. Aún así, los platos más conocidos son alpaca (una especie de llama) y cuy (un roedor). Ambos consisten en acompañar de patatas asadas a los mamíferos.
Alpaca. Foto: WikipediaCuy. Foto: Viajablog
Cascada Allcamayo y baños termales
El día siguiente -aún no teníamos la excursión al Machu Picchu- lo pasamos también rodeados de naturaleza. Dando una vuelta por el pueblo, un policía local nos recomendó visitar la cascada de Allcamayo, un sitio poco turístico eclipsado por el Machu Picchu y al que tienes que acceder mediante una ruta a la orilla del río Vilcanota. La entrada son unos diez soles, unos dos euros por cabeza. Se nos puso a llover muchísimo, por lo que no pudimos disfrutar del todo y volvimos al hotel. Por la tarde, cogimos rumbo hacia unos baños termales, que son unas piscinas naturales de agua caliente rodeadas de vegetación. Una pasada para encarar lo bueno.
Escaleras hacia los baños termales. Foto propiaCaída del río Vilcanota. Foto propiaRuta hacia la cascada de Allcamayo. Foto propia
Y llegó el Machu Picchu
Lo primero que tenéis que tener claro si queréis visitar esta preciosidad es preparar bien vuestro bolsillo. Ha sido, y probablemente será, nuestro destino más caro. Tienes que coger varios medios de transporte para llegar hasta allí arriba, y llenarte el estómago ahí no resultará barato. Todos los restaurantes rondan los 30 o 40 euros por persona, pero la experiencia gastronómica merecerá la pena.
Como decimos, tienes múltiples opciones. En nuestro caso cogimos Machu Picchu – Huayna Picchu, una montaña que hay detrás a la misma altura (casi 2.500 metros por encima del nivel del mar). Sin duda, las ruinas del Machu Picchu son una auténtica maravilla.
Para llegar hasta allí, cogimos un autobús y luego tuvimos que subir a pie. Fue una ruta bastante larga, pero sin duda mereció la pena. Solo la entrada como tal son unos 30 euros, pero a eso tienes que añadir el medio de transporte. Por cierto, deberás llevar en tu mochila un cortavientos o chubasquero, ya que a esa altura las precipitaciones son constantes y hace mucho frío.
Colina de Machu Picchu. Foto propiaVista aérea de Machu Picchu. Foto propiaMachu Picchu. Foto propia
Para despedirnos, os dejamos una de las fotos que más nos gustan. Las ruinas del Machu Picchu envueltas entre las nubes. ¡Una pasada! Nos leemos 😉