Una semana después… ¡aquí estamos de nuevo! Hoy os traemos nuestra experiencia vivida en Ecuador. Estuvimos tres días en Quito y dos en Guayaquil, pero nos quedamos con ganas de pasar mucho más tiempo porque es un país donde necesitas varias semanas para verlo al completo (o casi).
Quito: Baños de Agua Santa, Ciudad Mitad del Mundo…
El día que llegamos a Quito ya era de noche y, entre el cansancio que teníamos después del viaje y que la ciudad no es la más segura del mundo, decidimos descansar en el hotel y recargar pilas. Por cierto, nos alojamos en L’ Auberge INN, un hostal donde la noche sale más o menos a quince euros por persona. Además, en él se puede cocinar (por si os queréis ahorrar algo de dinero).
Al día siguiente fuimos al Mercado Artesanal de la Mariscal, un sitio muy concurrido por la población quiteña donde te puedes encontrar todo tipo de productos. Ese día seguíamos muy cansados, por lo que después de dar el paseo nos volvimos al hostal, que tenía zonas comunes para pasar el rato. Por ejemplo, jugando al billar.

Y por fin llegó el gran día, una de las excursiones que más nos han gustado desde que nos embarcamos en este viaje: los Baños de Agua Santa. Esta maravilla natural se encuentra a unas cuatro horas y media en autobús desde el centro de la ciudad, por lo que nos levantamos pronto y fuimos a la estación. El autobús nos costó cuatro dólares por cabeza y era comodísimo, por lo que no se hizo pesado el viaje.

Al llegar allí, es necesario alquilar alguna excursión porque aquello es realmente grande y, si no lo conoces, no aprovechas el tiempo. Contratamos un mini bus sin techo que nos dio una vuelta por todo el entorno natural, cuyo principal atractivo turístico es el Pailon del Diablo, una cascada inmensa a la orilla del río Pastaza. Cuenta con 80 metros de altura y 20 de profundidad. ¡Una auténtica pasada!

En otra de las paradas dimos con un pequeño mercado donde había puestos de frutas. Entre ellas, destaca el achotillo. Nativo del sudeste asiático, este fruto se encuentra en la mayoría de los países sudamericanos. Se tiene que pelar ya que la piel pincha un poco y no es comestible… ¡está riquísimo! Por último, hicimos rafting, una experiencia que no habíamos experimentado y que sin duda repetiremos en otro río del mundo.


Nuestro último día en la capital ecuatoriana consistió en visitar la Ciudad Mitad del Mundo, un producto nacido el turismo y que se encuentra al norte de la ciudad quiteña. Es un pequeño pueblo completamente artificial en el que se encuentra la línea divisoria que separa el norte y el sur de nuestro planeta. Y tú, ¿de qué lado estás?

No podíamos abandonar Quito sin contemplar sus principales monumentos, como el que hace homenaje a la independencia de Ecuador respecto a España, conocido como el Monumento a los Héroes del 10 de agosto de 1809.

También pudimos disfrutar de la Catedral Metropolitana de Quito, un edificio que ha ido sufriendo continuos avances en su estructura y que alberga en su interior un pequeño museo, aunque no entramos.

Por último, subimos a la Virgen del Panecillo, que se encuentra a 41 metros por encima del nivel de la ciudad. Es un pequeño monte dentro de Quito desde donde puedes contemplar unas vistas increíbles. En lo más alto, además de hacer buenas fotos, te puedes tomar algo para recargar las pilas después de la subida.


Guayaquil: el Malecón, el Cerro de Santa Ana, Isla Santay…
Nuestro segundo y último destino ecuatoriano fue Guayaquil que, a pesar de no ser la capital, cuenta con más habitantes que Quito (dos millones frente a uno y medio). Lo cierto es que la ciudad no tiene mucho atractivo turístico, pero tiene su particular encanto. Por ejemplo, el Paseo Marítimo del Malecón es una parada obligatoria. Allí podrás cenar, tomarte una copa, salir de fiesta… Eso sí, hay mucha gente.
El Cerro de Santa Ana es un monumento natural dentro de la ciudad de Guayaquil, que toma su nombre por el río Guayas, al que, para llegar hasta arriba, tienes que subir la friolera de cuatrocientos escalones. Sí, sí. ¡400! Tendrás Guayaquil a tus pies, una gozada.


La Isla Santay se encuentra en medio del río Guayas y alberga un cocodrilario en su interior. Apenas vive gente, ya que todo es selva y más selva. Las pequeñas poblaciones que viven allí se encargan de cuidar a muchos cocodrilos para mejorar su calidad de vida.

¿Os gustan las iguanas? Esto ya es lo último que os traemos hoy… En pleno centro de la ciudad de Guayaquil se encuentra el Parque Seminario, también conocido como Parque Bolívar o Parque de las Iguanas. Originalmente era la Plaza de las Armas y actualmente, las iguanas conviven con las personas que pasean por allí.

Ya estamos volando a Perú. ¡Nos espera en Machu Pichu! Hasta pronto… 🙂
