Una semana después… ¡aquí estamos! Hemos estado tres días en Medellín y otros tres en Bogotá, descubriendo un fantástico país al cual esperamos volver. Como en el resto de Sudamérica, Colombia es un país que combina a la perfección la naturaleza con una masificación tremenda en las grandes ciudades.
Medellín: Parque Lleras, Plaza Botero, Parque Arví y Peñol de Guatapé
Medellín, mundialmente conocida como Pablo Escobar gracias a la serie de Netflix, tiene multitud de atracciones turísticas. Nosotros empezamos por el Parque Lleras. Aterrizamos por la tarde y, después de estar en un hotel alejado del centro, fuimos a cenar Parque Lleras; un sitio lleno de bares, restaurantes y discotecas donde disfrutar de la noche colombiana.

El artista Fernando Botero, que nació en Medellín, cuenta con una plaza compuesta por esculturas suyas en pleno centro de la ciudad. La Plaza Botero es un lugar conocido, pero que no está repleto de turistas y por donde se puede pasear muy a gusto.


Después de pasear por allí, cogimos el metro hacia Acevedo, donde cogimos el metrocable, conocido por teleférico. Sobrevolamos la ciudad de Medellín mientras nos dirigíamos hacia el Parque Arví, una zona verde donde la población de Medellín suele ir a pasar el día y hacer barbacoas. En el interior del mismo se encuentra el Parque Ecológico Piedras Blancas, donde hay un pequeño lago.

Nuestro último día en Medellín lo dedicamos al Peñón de Guatapé. Algo lejos de Medellín (unas dos horas en autobús), se encuentra rodeado del Embalse del Peñol. La excursión que te ofrecen es muy recomendable, ya que los 80.000 pesos que cuesta (no os asustéis, tan solo 22 euros) te incluye desayuno, comida y un paseo en barco, además de ver el propio peñón. Para llegar hasta la Piedra del Peñol tienes que subir la friolera de… ¡702 escalones! Pero merecerá la pena 😉

Bogotá: Plaza Bolívar, Museo de Oro, graffitis, gastronomía y Cerro de Monserrate
Para empezar a recorrer la capital colombiana, hicimos un free tour, al cual solo nos presentamos nosotros dos, por lo que podemos decir que fue privado. El mismo -la empresa es Oaca- sale de Plaza Bolívar y recorre el casco histórico de la ciudad. Durante el paseo, nos explicaron en que consistió «El Bogotazo», una serie de revueltas ocasionadas tras el asesinato del líder del Partido Liberal, Jorge Eliécer Gaitán. El 9 de abril de 1948 se produjeron unas protestas que acabaron incluso con buena parte de la ciudad arrasada por las llamas.

Después, visitamos el Museo de Oro, cuya entrada cuesta 4.000 pesos (unos dos euros). Por ese precio es obligatoria su visita y podrás ver multitud de objetos pertenecientes a las tribus que vivieron en Bogotá en el pasado.

Ese mismo día lo aprovechamos a tope, ya que disfrutamos de la comida típica colombiana: el ajiaco. Es una sopa de patata, pollo y verduras; y viene acompañada de aguacate y arroz. También saboreamos la bandeja paisa, el plato típico de la región colombiana de Antioquía.


El segundo día en Bogotá lo aprovechamos a recorrer la enorme cantidad de graffitis que hay en la calle. Para ello, existe un free tour de arte urbano donde puedes dejar el dinero que creas oportuno. No os diremos la cantidad que dimos, pero fue realmente bonito.

Por la noche fuimos a cenar al restaurante Andrés Carne de Res, uno de los mejores restaurantes colombianos. Se encuentra en Chia, un pueblo situado a una hora de la ciudad de Bogotá.

Por último, antes de abandonar este hermoso país, fuimos al Cerro de Monserrate, una montaña metida en la ciudad a la cual se puede subir en funicular. Por 40.000 pesos (10 euros) podrás disfrutar de las mejores vistas de la capital colombiana, no te defraudará. El Santuario de la Virgen de Guadalupe corona la cima y Bogotá se encuentra a sus pies.

Nos vemos estos días por…. Ecuador. ¡Volamos hacia Quito!
