Muy buenas! Tranquilidad, estamos bien… Hemos estado en Barbados, la isla caribeña donde nació la cantante Rihanna. Antes de nada, si te animas a viajar un día a conocer este país debes saber que es uno de los más caros de América. Y tampoco tiene una riqueza turística superior al resto, por lo que si lo que buscas es simplemente la desconexión que te pueden dar sus múltiples playas, hay otros destinos, creednos…

Y no lo decimos en balde. Nada más aterrizar, tuvimos que pagar cien dólares (el cambio a euros son algo menos de 50) por el tabaco que habíamos comprado en el duty free del aeropuerto de Lima. Aquí hay que pagar por las tasas. Bien, cogimos un taxi con destino a nuestra casa, que estaba completamente perdida en medio de la nada. Nuestro casero, un tipo muy majo, nos puso en contacto con una empresa de alquiler de coches para poder movernos a nuestro ritmo por la isla. Bien, otro gran desembolso económico puesto que la semana sale a 600 dólares barbadenses (menos de 300 euros).
Con nuestras mochilas descansando y con las llaves del coche en el bolsillo, era la hora de empezar a descubrir esta isla paradisíaca. Repetimos, lo verdaderamente turístico lo descubres con un par de días, pero aquí se viene por las playas. Para empezar, la Cueva de Harrison, a la que hay que acceder a través de un tranvía subterráneo, fue mencionada por primera vez a finales del siglo XVIII. Desde entonces, sus estalactitas blancas hacen la delicia de los turistas a diario.

Otro atractivo se encuentra en la parte más al norte de la isla: la Cueva Animal Flower. Se compone de unos escalones cuyo suelo es de coral y anémonas. También hay unas piscinas naturales de rocas, todo ello con vistas al mar.

Hunte’s Garden es un jardín botánico que se encuentra en el centro de la isla, en el área de San José. Creado por horticultor Anthony Hunte a mediados del siglo XX en un barranco con forma de agujero, es un buen plan para dar un paseo rodeado de plantas y árboles.

Al margen de visitar el centro de la capital Bridgetown, las playas caribeñas son lo mejor. La más conocida es la Bahía de Carlisle, pero el hecho de tener el coche nos ayudó a indagar en la isla y buscar los rincones menos frecuentados por los turistas. Otra cosa a tener en cuenta es que las playas paradisíacas de agua cristalina que te imaginas están TODAS en la costa caribeña. La costa que baña el Océano Atlántico se caracteriza por un oleaje fuerte, pero tiene mucha más vegetación.

Nos pasamos día sí y día también en la playa caribeña, pero hemos podido comprobar cómo se vive en este país. Además de ser carísimo, hay mucho comercio en la calle y no hay grandes edificios, dando la sensación de estar siempre en un pueblo. Además, si te apasiona el cannabis estás de enhorabuena, porque aquí no paran de ofrecerte a todo momento y, a pesar de ser ilegal, no está mal visto consumirlo.

¡Hasta el próximo destino! Nos leeeeeeeeeemos!
